La caída del muro de Berlín no fue un cheque en blanco: el capitalismo debe evolucionar

 

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Publicado el 4 de Julio de 2016 en “La Patilla”

El mundo observa con cierta perplejidad como surgen acontecimientos y fenómenos que lucían hasta hace poco imposibles. Se puede ver como la nación más poderosa en la historia de la humanidad coloca en las puertas de La Casa Blanca a un personaje que ha decidido asumir un discurso xenófobo, agresivo, ofensivo y simple. También se puede ver como la nación que tuvo bajo su control territorios en todo el mundo, de todas las culturas y de todas las religiones, la nación que creó el sistema parlamentario representativo, la nación cuya capital es una de las ciudades más cosmopólitas del planeta, ha decidido, en referendum, separarse, no de una unión multicultural ni de un organismo multilateral, sino de la mismísima fuente de su ADN occidental, ha decidido separarse de Europa.

Se puede ver como en España creció, tomando por sorpresa a casi todos, una opción política antisistema que quizá solo haya detenido su avance por la excepcional fortuna que tuvieron los electores españoles, de ver la pobre relación costo-beneficio de otras soluciones antisistema. Tuvieron el privilegio de ver lo que podía ser su futuro, en directo, por televisión.

Se puede ver cómo estamos cerrando en América Latina una etapa durante la cual se puso toda la esperanza en que modelos más colectivistas y menos asociados con “la perversa lógica del capital” resolvieran las odiosas brechas existentes entre grupos sociales. Paradójicamente, esa esperanza estaba financiada con una bonanza generada por un boom en los precios de las materias primas cuya explicación está en el incremento de su demanda por parte de países que, como China, abandonaron el colectivismo y se mueven casi exclusivamente bajo esa misma “perversa lógica del capital”.

La gente busca soluciones, como puede y a su manera. Hay quienes piensan que el origen de todos estos fenómenos es más compartido de lo que creemos y que se trata de una crisis evolutiva en el sistema capitalista; una crisis generada por un importante número de personas que tienen la percepción de que el sistema no funciona para ellas y que vale la pena implosionarlo y probar algo nuevo porque sienten que tienen poco o nada que perder.

Hablar de una crisis del capitalismo no es un tópico exclusivo de la izquierda, de hecho, es un tópico sobre el cual uno puede educarse muy bien en las páginas del Harvard Business Review. En efecto, en su edición de marzo de 2010 HBR publicó un artículo escrito, no por un profesor de sociología de alguna cátedra “izquierdosa”, sino por el Managing Director de McKinsey and Company, Dominic Barton. McKinsey and Company es la empresa de consultoría gerencial más influyente del mundo y cuenta entre sus clientes a las compañías líderes globales en sus respectivas industrias, obviamente no puede ser acusada de posiciones “izquierdosas”, por el contrario, es capitalismo puro y duro, pragmático no dogmático, pero sin atenuantes.

¿Y de qué nos advierte Barton? Pues nos advierte exactamente sobre una crisis del capitalismo. Barton habla de una progresiva pérdida de confianza del público en la comunidad de negocios que se viene detectando desde hace más de 10 años y se ha potenciado con los relativamente recientes escándalos de corrupción y fraude corporativo asociados a los casos de Enron y al shock mundial de los productos derivados involucrados con el mercado de hipotecas en EEUU. Dice que esta desconfianza en los hombres de negocios, el crecimiento de brechas entre una élite socioeconómica cada vez más inalcanzable y las grandes masas, las dudas sobre el impacto de los negocios en el ambiente y otros temas clave en la vinculación de las empresas con la sociedad, generan duros cuestionamientos que derivan no pocas veces en actitudes “antisistema”.

Un punto clave es el cortoplacismo en los negocios, la carrera frenética por alcanzar metas trimestrales que llevan a ejecutar estrategias que pueden destruir valor a largo plazo. Barton aquí contrapone lo que él llama el “capitalismo trimestral” al “capitalismo de lago plazo”. Hace gran énfasis en que son los empresarios los que deben liderar un cambio radical en la forma como manejan sus negocios, que la época del paradigma según el cual los negocios existían solo para maximizar el valor para los accionistas se acabó, que un nuevo contrato social de las empresas con su entorno es mandatorio y que los líderes empresariales ya no pueden solo circunscribirse a la obtención de buenos resultados financieros en el más corto plazo posible, sino que deben desarrollar habilidades de estadistas para atender adecuadamente las demandas de muchos grupos de interés (accionistas, empleados, comunidades, ONGs etc…) y establecer relaciones armónicas y de confianza con todos esos grupos, como requisito indispensable para lograr la maximización del valor de los negocios en el lago plazo. Barton indica que solo con esta aproximación holística a los negocios será posible relanzar el capitalismo y salvarlo de su crisis actual, porque, que no quede ninguna duda, la solución a esta crisis del capitalismo es más y mejor capitalismo, con una clase empresarial que goce del prestigio social que se deriva de una mayor equidad en la participación de todos en las bondades de la civilización.

Estas reflexiones son especialmente relevantes para Venezuela en donde, a pesar de que existen ejemplos de empresarios que pensaron y piensan en el largo plazo, tienen su patrimonio comprometido en el país (convirtiéndolo realmente en su Patria) y no llevan vidas paralelas a la vida nacional, constituyen un grupo que está muy lejos de la masa crítica mínima para garantizar estabilidad social. En nuestro país hacen falta muchos expertos en negocios pero lo que abunda son los expertos en “negociados”, de hecho, el enriquecimiento proveniente de privilegios y corrupción es tan endémico que hace sospechoso todo enriquecimiento. Este entorno de sospecha automática ante la riqueza es desastroso para el ambiente empresarial, es vital que los ciudadanos perciban una correlación mínima entre ser rico y ser virtuoso. No se trata de resentimientos en contra de la riqueza en sí misma, cuando se sabe claramente de donde viene esa riqueza no hay ningún resentimiento social en contra de la persona (nuestros peloteros de grandes ligas y artistas tan queridos como Oscar D´León lo demuestran). La sospecha que la prosperidad genera se convierte en una barrera que es necesario derribar para que las empresas, los negocios y el capitalismo en sí mismo gocen de la reputación necesaria en la sociedad para poder ejercer su función primordial de generar riqueza, progreso y bienestar.

Barton señala que es de los empresarios la responsabilidad de lograr la evolución del capitalismo, no pueden comportarse solo como “variables dependientes” de las acciones de los políticos, por el contrario, deben actuar para hacer que el sistema político y de incentivos funcione, aunque desde su rol de hombres de negocios. Esto es clave para Venezuela: decir que no invierto, ni emprendo, ni actúo porque el estado venezolano no da condiciones, está bien para extranjeros, pero no para venezolanos que deben tomar la responsabilidad de generar las condiciones para ejercer su efecto civilizatorio en el país, al mismo tiempo que generan riqueza. Esto implica responsabilidad ante la sociedad: es muy costoso dejar el país en “outsourcing” si los empresarios venezolanos no ocupan los espacios de creación de riqueza y bienestar, cualquiera llena ese vacío con consignas huecas, delirios de justicia social instantánea y soluciones mágicas. Veamos el mundo, hay mucha evidencia de que caer víctima de la demagogia no es una patología venezolana, sucede en cualquier lugar donde una cierta masa crítica cree que el sistema no funciona para ellos y tienen muy poco o nada que perder.

 

@raulaular

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Atrapados, inseguros, solos…

Si te ha tocado vivir en Venezuela estas últimas dos décadas, si todavía vives en Venezuela y si por suerte te ha sido posible asomar la mirada ligeramente por encima de las necesidades básicas del animal humano, si has contado con la fortuna de haber tenido contacto con algunas expresiones de la grandeza del espíritu, es decir, si has podido educarte, si has podido viajar algo o al menos tener amigos interesantes o padres nutritivos que te hayan contado de lo infinito del alma del Homo sapiens, es posible que te atormentes las vida con reflexiones como estas:

¿Por qué he tenido que pasar mi vida aquí? ¿Por qué tengo que soportar el subdesarrollo, su estética y sus miserias? Si otros se han ido y les ha ido bien…¿qué me pasa a mi? ¿Seré un fracasado? ¿Seré un cobarde que no se atreve a asumir retos? ¿Será que, íntimamente, y a pesar de los méritos que me atribuyo y que otros me atribuyen, se que no doy la talla, que soy mediocre? ¿Si otros han podido surfear estos años e incluso hacer buen dinero ¿por qué yo, con la cultura y competencias que me atribuyo, me mantengo en tanta precariedad material? Si aquel pana de bachillerato que, todos sabemos, era de inteligencia bastante limitada, ahora es un empresario exitoso, incluso aquí, ¿qué me pasó a mi? ¿Dios mio, cómo puede ser posible que no pueda comprar ni un carro? No puedo sacar a los niños de vacaciones ¿Por qué no puedo cenar con mi esposa/o en un sitio bonito? Aquí no se puede tener éxito si no te corrompes, si no tienes un contacto o si no heredas. Pero… ¿estaré tomando la crisis social y económica como excusa? ¿No seré yo el problema?…

Y como éstas:

¿Qué hago quejándome como un imbécil? ¿Acaso no se que la gran mayoría está peor que yo? ¿No estoy acaso idealizando un estilo de vida que me impone la sociedad de consumo? ¿No estaré colocando demasiado peso en las cosas materiales de la vida? ¿No está mi vanidad desviando mis pensamientos? ¿Tendré una sequía espiritual? ¿Será que debo acercarme a Dios? Mucha gente ha tenido que vivir situaciones muy difíciles…¿No estoy dramatizando? ¿Será que idealizo la vida fuera? Estar fuera es duro y el que se va, jamás va a admitir sus dificultades, siempre te mostrará el lado bonito de las cosas. Que aún siga viviendo aquí, demuestra mi compromiso con mi país, uno no puede abandonar su patria así como así. Los que nos quedamos echaremos hacia adelante el país. Quedarse no puede ser sinónimo de fracaso o incapacidad, yo me conozco, se lo que valgo, si no me he ido es porque no he querido…

La incontestable pregunta respecto a lo que hubiera podido ser, si hubiera hecho otra cosa, si hubiera tomado otro camino, ya comienza a atormentar la mente de muchos, que ven pasar el tiempo en un proceso de deterioro brutal, sin que se haya percibido aún lo suficientemente irreversible como para tomar la decisión de emigrar. Esta situación aumenta la necesidad de comprender lo que sucede, de responder a dolorosos autocuestionamientos asociados a lo afortunado o no de las decisiones tomadas, justo en el momento en el que se ve como se abandona la etapa de la vida en la cual se puede recomenzar y se entra en otra, que se presenta como una cárcel de la cual jamás podrás salir.

Este es un drama que sufre una minoría, no es un problema masivo ni de todas las edades. Se trata de un grupo poblacional que se encuentra en su etapa más productiva y siente que la vida se les va de las manos, que se dirigen a una edad madura precaria, limitada y vulnerable sin ver la forma de evitarlo. Se trata de personas que encuentran una disociación demasiado abismal entre sus competencias, gustos, afinidades y aspiraciones y la realidad brutal y precaria que los rodea, es gente que siente genuina indignación cuando hace una cola para comprar papel higiénico, son espíritus con una intermitente sensación de no pertenecer a este entorno, con la percepción de estar atrapados en toda una estética y narrativa esquizofrénicas, en una verdadera pesadilla.

Es un sufrimiento que además se lleva en secreto. Su exteriorización genera vergüenza ante ciertas audiencias y burla en otras. Esta doble percepción de ese sufrimiento, según la audiencia, contribuye con el contínuo cuestionamiento de su legitimidad: se sufre y al mismo tiempo se duda de que se tenga derecho incluso a sufrir.

La sensación de “atrapamiento” es muy negativa, puede generar conductas desesperadas y autodestructivas. El liderazgo debe pensar muy bien cómo abordar esa mezcla de sentimientos contradictorios y potencialmente explosivos. Buena parte del sufrimiento que se está dando en la sociedad es producto de la sensación de “atrapamiento” y no de la precariedad material en si misma. Es necesario evitar que a la sensación de estar atrapados se sume la de estar solos.

 

@raulaular

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Tranquilos, que el equipo gana!!!

Tranquilos, que el equipo gana!!!

Después del exitoso trabajo que realizaron los fundadores de la Democracia, después de haber creado robustos partidos políticos que guiaron la nación hasta convertirla en el modelo democrático para la América Latina, después de haber colocado a Venezuela a más de ocho cuerpos de ventaja del más cercano par, una generación, una élite con vocación popular pero con alta sofisticación intelectual y gran pragmatismo, no fue sucedida por la próxima.

Después del trabajo realizado por Betancourt, Caldera, Leoni, Pérez, Villalba, Calvani, Barrios y muchos otros que es injusto no mencionar aquí, apareció un vacío, un mega hueco generacional, los Alvarez, Fernández y Alonso López de este mundo, nunca llegaron al poder. Hay quien dice que se debió a que la generación anterior no cedió y bloqueó el paso a sus propios herederos, pero el poder nunca se “cede” debe conquistarse y en Venezuela toda una generación (tanto política como empresarial) fue incapaz de conquistarlo, avanzar hacia nuevas prácticas, modernizar el país y guiarlo hacia el siglo XXI. Por el contrario, la generación de los fundadores de la democracia, tuvo que seguir en “tiempo extra” y al notarse el cansancio de los jugadores y la ausencia de banca, alguien vio la oportunidad.

El vacío se llenó con un jugador cualquiera (el vacío se llena solo) y no hubo capacidad alguna de reacción, solo había jugadores viejos y cansados y unos cuantos carajitos en los equipos preinfantiles que todavía no podían ser incorporados. Hubo que esperar 20 años para que los preinfantiles se hicieran adultos, se incorporaran al juego y comenzaran a desplazar a los improvisados “llenadores de vacío” antes de que se acabara completamente con la reputación y sostenibilidad del equipo.

Estos nuevos jugadores, tienen nuevas técnicas que desconciertan a los anteriores, muchos no comprenden lo que hacen, trabajan con nuevos paradigmas y están cambiando el juego. Cuando un jugador nuevo pretende jugar como antes, fracasa. Parece evidente que el equipo será tomado por los nuevos jugadores y esperamos que más nunca haya un vacío que permita que el equipo nuevamente quede en manos de oportunistas.

@raulaular

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¿Y si Chávez decide modular una peligrosa transición?

¿Qué sucedería si en el gobierno concluyen que llegó el momento de negociar una transición lo más suave posible?

¿Cómo se le podría vender al núcleo duro del chavismo la necesidad de aceptar a un “no revolucionario”?

¿No es acaso el respeto y consideración de Chávez hacia ese “no revolucionario” una condición necesaria para minimizar el rechazo automático del chavismo hacia una figura de oposición?

En medio del trapiche político en el cual se ha convertido Venezuela en los últimos años, ¿queda algún opositor susceptible de ser “vendido” por Chávez a los chavistas?

Es probable que exista. Y no solo eso, sino que ya es candidato para las elecciones de 2012.

Desde el 2009 Chávez ha manifestado respeto y consideración por Eduardo Fernández, ha llegado a decir que le gustaría tenerlo de adversario, que es un tipo inteligente, que con El Tigre se puede hablar de política y ha manifestado su deseo de que se lance.

Eduardo Fernández, por su parte, siempre ha dejado claro que no comparte el modelo que Chávez ha pretendido imponer en Venezuela, pero ha dicho también que el Presidente ha tenido coraje para enfrentar su enfermedad y le ha deseado recuperación proponiéndole no esperar las elecciones e iniciar, desde ya, un gobierno de unidad nacional.

En su lanzamiento como candidato presidencial, Fernández se ha enfocado en la necesidad de asegurar una transición suave y en que dicha transición debe ser conducida por alguien con experiencia y madurez: que no estamos para experimentar con carajitos pues.

A la hora de un desmadre súbito, ¿podría ser Eduardo Fernández una pieza clave para evitar que se suelten todos los demonios?

¿Podría Chávez endosarle a El Tigre un importante poder para navegar dentro del chavismo si el Presidente decide enfrentar una realidad adversa y potencialmente explosiva? En este momento, la fuente de capital político para Eduardo Fernández, quien está en las encuestas a años luz de los otros candidatos para las primarias, no parece ser la oposición, ¿sería entonces el chavismo? No se trata de que El Tigre sea el candidato del PSUV, lo cual sería mucho con demasiado, sino de que termine posicionado como la correa de transmisión entre el chavismo y el futuro. ¿Podría Eduardo Fernández jugar un papel importante a la hora de las chiquiticas, en el momento en el cual todos, chavistas y antichavistas, debamos tomarnos de las manos para evitar caer juntos en el abismo de la ingobernabilidad?

El camino trazado con trabajo, inteligencia, paciencia y constancia por la MUD es una de las pocas fuentes de certidumbre que nos quedan, pero el abanico de posibilidades que se está abriendo en la política del país, puede generar, como ya ha generado, situaciones imposibles de prever ante las cuales habrá que reaccionar con pragmatismo. El camino diseñado por la MUD ha sido bien concebido pero puede ser necesario improvisar cursos de acción en el caso de que la realidad imponga cualquier cosa.

A la hora de la chiquita, los grandes enunciados y principios ideológico/doctrinales ceden ante la urgencia. Si hay que agarrar el coroto rápido antes de que se desintegre, ¿cómo vería la gente que alguien previamente lo parapetee un poco y evite que la nueva generación se lance de una vez “in the middle of nowhere”?

@raulaular

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Elucubraciones ante la ausencia de un informe médico

El Presidente Chávez llegó de Cuba el jueves. Ha dicho que todo salió bien y que éste fue su último ciclo de quimioterapia.

Si todo está bien, ¿por qué no se aprovecha la credibilidad de un informe médico que respalde la afirmación?

Si el gobierno desea que se imponga la versión según la cual el cáncer está dominado y, si de verdad está dominado, nada más fácil que solicitar al médico tratante (quienquiera que sea, pero que sea médico) la lectura de un informe actualizado. ¿Por qué no lo hacen?

Escenario 1: Está en marcha una estrategia que pretende aprovechar la enfermedad, rodeándola de misterio para luego preparar un regreso triunfal que posicione a Chávez como un ser en conexión directa con los dioses, espíritus de la sabana y demás entes sobrenaturales. Se supondría que un posicionamiento como ése, sería imbatible y aseguraría el triunfo en las elecciones.

Adicionalmente, permitiría colocar el debate en torno a la conexión mística, al regreso del más allá, con lo cual quedaría prácticamente fuera de lugar cualquier discusión respecto al desempeño del gobierno, sus resultados y su proyecto.

Escenario 2: No lo hacen porque no hay médico que pueda afirmar que el Presidente está bien. La gravedad de la enfermedad sería tal, que, a pesar de todos los rumores e incertidumbres que genera, es vital ocultar la realidad y están ganando algo de tiempo mientras se diseña una salida al problema de no tener candidato para el 2012.

Escenario 3: Ganan tiempo mientras esperan los efectos del tratamiento. Si no hay progreso, se entraría en el escenario 2.

A pesar de que hay fans del escenario 1, sería un juego tan peligroso, tan innecesario y tan retorcido que luce razonable descartarlo. Sin embargo, el aprovechamiento del posicionamiento místico funciona también en el escenario 3.

Pero haber reconocido públicamente 4 ciclos de quimioterapia y no aprovecharse de la credibilidad de un informe médico, hace pensar que no están en capacidad de mostrar dicho informe y se desplazan progresivamente del escenario 3 al 2.

¿Y si concluyen que el mejor candidato, aparte de Chávez sano, es Chávez enfermo? ¿Podrían plantearse la estrategia de utilizar intencionalmente a Chávez, como instrumento para ganar una presidencia que no podrá ejercer?

En cualquier caso, pareciera que el mejor escenario en éste momento es, a lo sumo, el 3 migrando a 2. En ese caso, o Chávez se retira de la campaña o se dedica a intentar obtener una presidencia que no lo tendrá a él como presidente. Supondrían que, de darse la falta absoluta iniciando el período, habría más oportunidad de que un candidato del PSUV gane si previamente Chávez ha ganado y que será más fácil endosar sus votos al próximo desde la posición de presidente que lo “entregó todo”.

Veremos qué sucede, mientras el país oye sin escuchar y mira sin ver con la convicción de que aquí hay gato encerrado y que la vaina no está bien.

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La política…¿se “adequiza”?

Acción Democrática ha sido el proyecto político más exitoso desde la segunda mitad del siglo pasado hasta nuestros días. En una época en la cual no parecía haber opciones distintas a las que imponía la realidad de la guerra fría: o la dictadura brutal anticomunista, o la utopía socialista exportada desde Cuba, Rómulo Betancourt, junto al liderazgo político de entonces, decidió una vía venezolana y aunque combatió frontalmente a la dictadura de Pérez Jiménez, no se dejó seducir por el proyecto revolucionario cubano, la epidemia del momento en Latinoamérica, con su oferta de haber encontrado la clave para explicar el desventajoso contraste con los EE.UU. y lograr un “desquite histórico”.

Setenta años después de la fundación de AD estamos enfrentando una situación realmente imposible de prever en Enero de 1958. No vale la pena hablar del desmadre actual porque la evidencia es demasiado aplastante. Lo que si llama la atención es una clara tendencia a actuar de manera pragmática por parte del liderazgo político, una “adequización” de las posiciones ante la evidente demanda de sentido común por parte de electores, ya hastiados de la habladera de paja sobre “capitalismo/neoliberal” y “socialismo”.

Para el gobierno es difícil recoger tanta verborrea, pero, incluso intentando lucir un traje de consistencia revolucionaria ante su núcleo duro de apoyo, deben bajar las pasiones y niegan la pretensión de imponer un comunismo en el cual no creen ni en Cuba. Es una situación complicada, pero deben asegurarse de que todos tengan claro que ésta es una “revolución” en la cual siempre habrá whisky.

En la oposición, los dos precandidatos con más opciones coinciden prácticamente en todo, a pesar de que supuestamente representan corrientes de pensamiento político opuestas. Pablo Pérez ya está adequizado de nacimiento y Henrique Capriles se adequiza, tanto con su discurso, como sumando alianzas con la Causa R y otros grupos que le permitan eliminar cualquier imagen de “derecha”, “neoliberal”, “capitalista salvaje” etc… Hasta Leopoldo López, se autodenomina “progresista” y asiste a la Internacional Socialista…cosas veredes.

Más de 50 años después la política tiende a “adequizarse” evadiendo los extremos. La historia del declive de Acción Democrática es bien conocida, pero las sensatas decisiones que se tomaron hace 50 años, permitieron grandes avances. Pensar con cabeza propia, sin pretender que una receta dogmática de cualquier signo nos dará las soluciones a todo, ha dado sus frutos y esperamos que también los de ahora.

@raulaular

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¿Podría haber en Venezuela una destrucción política creativa?

Es común afirmar que en Venezuela hemos entrado en una involución política que nos lleva nuevamente al siglo XIX, sin embargo, podríamos estar, al mismo tiempo, en la mejor posición para asumir nuevos modelos políticos y colocarnos a la vanguardia mundial.

No se puede decir que haya estabilidad política en el mundo. No solo hay conflictos en el norte de Africa sino que también vemos señales de descontento popular en Inglaterra, España, Chile, Israel, Grecia y otros países.

En un reciente artículo, Fernando Mires sugiere que no es lógico asumir que estos movimientos son producto de fenómenos locales aislados y que es necesario buscar un hilo conductor común a todos ellos.

Porpone que a partir de la “digitalización” de los medios de producción entramos en una crisis de la sociedad post-industrial. Esta crisis tendría su origen en que la inclusión laboral en la nueva sociedad digital depende de nuevas habilidades y ha cambiado su naturaleza. Las pasadas concepciones de trabajo y capital a partir de las cuales surgieron las corrientes ideológicas fundamentales de los siglos XIX y XX, los “socialismos” de todo tipo, ya no sirven para explicar lo que sucede. Los partidos políticos creados a partir de esas posturas ideológicas sufrirían una crisis de representatividad como consecuencia de la inutilidad de su plataforma de pensamiento para dar salidas prácticas a los problemas actuales.

El mundo de la corporación típica del siglo XX, con funcionamiento jerarquizado, el mundo de las General Motors, las Unilever y las Siemens de este mundo sería análogo al mundo igualmente jerarquizado y vertical de los PRIs, PSOEs y Partidos Laboristas de este mundo, es decir, el mundo de AD, COPEI, PSUV, UNT, PJ etc… Las respuestas fáciles que la ideología daba a todo ya no existen, y no solo eso, sino que el avance en el conocimiento humano ya permite resolver los problemas concretos con base en un mejor entendimiento de los fenómenos: ya no se requiere un “proxy” ideológico antiguo que solo servía como hipótesis para bajar la ansiedad que produce la ignorancia. Mires sugiere entonces que esta crisis puede dar paso a una era de nuevas organizaciones politicas en las cuales desaparece el compromiso ideológico, donde la atención se enfoca en temas mucho más concretos y la fidelidad y consistencia doctrinales pierden todo sentido. Los términos “izquierda” y “derecha” serían ya palabras huecas.

Si vemos el ambiente venezolano, en medio de tanta alaraca ideológica, lo que podemos observar es el surgimiento de alianzas pragmáticas que, aunque algunos pretendan ver como la incubación y el retorno de los tradicionales bloques socialcristiano y socialdemócrata, no tienen nada que ver con eso.

La MUD es un ente difícil de catalogar si utilizamos la taxonomía política tradicional. Una alianza en la cual confluyen organizaciones que dicen funcionar con base en las plataformas ideológicas más diversas, que pretende presentar un candidato único, un programa único y hasta una tarjeta única, no es algo fácil de conseguir en el ecosistema político. Es cierto que el objetivo común de constituir una fuerza políticamente efectiva ante la hegemonía del gobierno es el principal incentivo para lograr la unión del llamado “saco de gatos”, sin embargo, la sola existencia de la MUD también es una demostración de lo tremendamente accesorio que es el aparataje ideológico: no debe tener un carácter demasiado fundacional/bautismal un conjunto de ideas que pueden hacerse “coincidir” con tantas otras ante la necesidad de lograr un objetivo político concreto.

Además de la evidente inutilidad de la ideología en el gobierno, la población debe percibir una dinámica de alianzas y objetivos prácticos en la oposición y probablemente demande, cada vez más, posturas concretas, pragmáticas y útiles, desestimando las posturas fundadas en supuestos “principios” ideológicos que ya a casi nadie importan.

Si la población comienza a premiar el pragmatismo podríamos comenzar a ver organizaciones políticas sin rimbombantes “congresos ideológicos”, podríamos deslastrarnos del reflejo condicionado, cada vez más inútil, de catalogar a cada organización dentro de categorías políticas surgidas en tiempos de la Revolución Francesa y consolidadas a partir de la era industrial.

Quizá podrían generarse en Venezuela organizaciones políticas de vanguardia que ya están haciendo falta en todo el mundo. Es posible que la destrucción que hemos experimentado en estos años, nos haga más precisos, más concretos, más pragmáticos, y que los políticos ya no tengan otra opción que tomar el toro por los cachos, sin escudarse en principios ideológicos gaseosos. Es posible que después de todo este desmadre, la relación de los ciudadanos con la clase política sea una de nuevo tipo, una que el mundo parece estar buscando insistentemente por estos días. Una política de vanguardia. Si nos ponemos pilas podría ser posible.

@raulaular

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