Pueblo “Ignorante” y Elite “Iluminada” Noviembre, 2007

Entre ciertos círculos pseudoilustrados que se autocalifican como “élite” bien sea económica, cultural pero sobretodo intelectual, se maneja la tesis según la cual todos los males que nos aquejan son producto de la ignorancia del pueblo. Según ellos “esa gente” no merece contar con una avanzada intelectual tan iluminada. Estar rodeados de tanto insuficiente mental, de tanta ignorancia pues, sería la “cruz” que la historia ha colocado sobre los hombros de estos heraldos de la civilización y que los condena al sufrimiento eterno, al tener que soportar día a día los obstáculos y las absurdas decisiones de personas que actúan ciegamente, guiados por una temeridad, sólo más grande que su propia ignorancia.

 

De ésta forma se llega rápidamente a una explicación satisfactoria que actúa como mecanismo de defensa psicológico (la culpa la tienen otros) a la frustración propia. De esta forma se encuentra explicación al porqué está en la Presidencia de la República un teniente coronel con un proyecto inviable e incompatible con el código genético del Homo sapiens, de esta forma se entiende que todo es parte de esa misteriosa cruz que nuestra élite iluminada debe cargar como parte de su destino histórico. Otras élites no tienen que soportar un peso muerto tan elevado, otros grupos dirigentes han tenido la suerte de contar con pueblos civilizados, cultos y sin las “taras” cognitivas, raciales y morales que tendría el nuestro. Es como decir que es fácil construir un país como los Estados Unidos, si cuentas con un pueblo como el estadounidense, es fácil construir un país como Japón, si tienes japoneses, es fácil crear una nación como Alemania, si puedes llenarla de alemanes, pero si sólo tienes venezolanos podrás, si acaso, crear algo como Venezuela. Que buena vaina!!! Si fuésemos alemanes, nuestra élite con toda su sabiduría, hubiera creado aquí un virtuoso país tropical, en el cual todos seríamos puntuales, no eligiríamos a tenientes coroneles y fabricaríamos BMWs.

 

Resulta ser que de acuerdo con toda la evidencia disponible, la dirección de la causalidad es exactamente contraria. Es decir, la calidad de las élites es el factor más influyente en la vida de una nación y determina en gran cuantía lo que sucede en ella: y eso es así para lo bueno y para lo malo.

 

En efecto, la inviabilidad de la llamada 4ª república fue producto de la acción y la omisión de una élite mediocre que no actuó bien ni siquiera a favor de sus propios intereses. La elección del Presidente Chávez recibió el apoyo de buena parte de la élite económica y política del país y son, en buena parte, responsables de su triunfo (mientras estuvo preso nunca pasó de 4-5% de popularidad). Cuando la popularidad del Presidente Chávez llegó a mínimos históricos producto del rechazo generalizado a su estilo de gobierno (último trimestre 2001 y primer trimestre 2002) la élite lo atornilló en el poder al demostrarle al “pueblo ignorante” que quizá Chávez era mejor que la alternativa existente. La votación en el referéndum revocatorio no coincidió con las aspiraciones de la élite pero si con lo que los centros de análisis financiero tanto extranjeros como nacionales consideraban era lo más conveniente para el país en ese momento: que ganara Chávez. De manera que el pueblo ignorante llegaba a las mismas conclusiones a las cuales llegaban los más sofisticados analistas financieros ante un eventual escenario alternativo de alta volatilidad, en el cual una oposición que se percibía sin capacidad  gerencial tomaba control del país.

Y ese “pueblo ignorante” sigue percibiendo y analizando los escenarios de manera increíblemente sabia: habiendo el proponente claramente ganado las elecciones presidenciales hace escasos meses, después de haber mercadeado el socialismo, los motores de la revolución, la nueva geometría del poder etc… hasta el cansancio, en un entorno en el cual las clases D y E (aprox. 80% de la población) han elevado su poder adquisitivo de manera significativa y sin liderazgo opositor claro, la gente ha votado NO a la reforma constitucional. En efecto, el pueblo parece saber muy bien que no es conveniente amenazar la propiedad privada (a pesar de que no son precisamente los más grandes propietarios), el pueblo parece entender muy bien que no es conveniente generar mecanismos que ayuden a perpetuar al presidente en el poder, ese “pueblo ignorante” parece entender muy bien el significado de la protesta estudiantil (aunque no es ese pueblo quien ocupa los puestos en las universidades).

 

Ya es hora de comenzar a entender que el pueblo no es pendejo y que no se le debe tratar como pendejo. Es precisamente esa eterna subestimación de las grandes mayorías la que nos ha llevado al escenario actual.

Es necesario recordarle a cierta élite pseudoilustrada que la primera potencia del mundo no está conformada por un ejército de Sócrates o genios iluminados, que la primera potencia del mundo está conformada por un ejército de personas que quizá se parecen más a Homero Simpson. Entonces…¿dónde está la diferencia?

 

Raúl Aular Delgado

 

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