Entre Jaime Bayly y Wendy Sulca…

El Perú, está cambiando su posicionamiento de manera acelerada. Ya es común que cualquier referencia al país latinoamericano sea básicamente para comentar sobre sus impresionantes tasas de crecimiento, sobre la celestial gastronomía y sobre estimaciones acerca del tiempo que tomará una eventual igualación con Chile convirtiendo a ambos países en polos privilegiados de desarrollo en Latinoamérica. Sin embargo, las noticias electorales revelan que en nuestro continente falta mucho para salir de la cuerda floja y tomar una senda de avance por un camino de razonable “no retorno”.

Si uno ve los números, el mensaje clave es que hay un empate entre 4 candidatos que prácticamente abarcan todo el espectro posible en política: un expresidente moderado, un socialista con vinculaciones chavistas/indigenistas, un empresario derechistoide y una señora conocida mayormente como hija de quien construyó un estado policial represivo y está condenado por la justicia.

Parece que la población busca algo que no encuentra, que a pesar de la unanimidad respecto al impresionante avance económico en el Perú, la gente ni parece haberse dado cuenta, ni ve como obvio que sea beneficioso.

Pero este no es un fenómeno peruano, existe en toda Latinoamérica y lo expone Amy Chua en su libro “World on Fire” donde describe el estado de peligrosa inestabilidad en el cual se mantienen muchas sociedades cuando una muy pequeña élite dominante coexiste con grandes masas poblacionales excluídas. La tesis de Chua es que, en estos casos, la inestabilidad lleva, o a la represión de la élite hacia las mayorías (un ataque a la democracia) o a la destrucción de los mecanismos que garantizan el funcionamiento de la economía (un ataque al mercado). Lamentablemente el libro es mucho mejor diagnosticando que proponiendo soluciones.

Chua describe el caso venezolano como un ataque al mercado y el caso de Pinochet como un ataque a la democracia. En el caso peruano, podemos ver que eventualmente, cualquier cosa puede pasar, tenemos separados por muy pocos puntos casi todas las tendencias imaginables y ello tiene una alta asociación con el carácter medieval de nuestras sociedades, con Caballeros Feudales y Siervos de la Gleba inclusive.

Chua describe en el libro su gran impresión con la sofisticación de la comida, lo cosmopólita de los invitados y el dominio de idiomas que pudo ver en una cena a la cual fue invitada por un alumno suyo (Yale) en La Paz. Su impresión era mucho mayor cuando recordaba las imágenes del mismo día, pero en el mercado del pueblo, con gente que representaba más del 80% de la población.

Nuestras sociedades no han funcionado para la gran mayoría de la gente y la gente busca soluciones por todas partes.

Cierta élite latinoamericana improductiva, acostumbrada a vivir de los privilegios que heredan, en ocasiones, desde la época de la colonia, incapaz de competir internacionalmente y autofascinada con los artículos de opinión sobre “grandes temas globales” que publican en la prensa local, debe entender que en el siglo XXI, con voto universal, Google, Facebook y Twitter, no es posible el feudalismo. Enviar a los hijos a las “Top Ten”  para que aprendan el lenguaje “politically correct” de la democracia liberal, el mercado, la competencia y la globalización ya no es suficiente si no se ponen en práctica esas ideas y no se asumen los riesgos que implican. Las fáciles teorías que intentan explicar nuestro atraso como producto de supuestas taras antropológico/culturales en la población son derrumbadas por las experiencias asiáticas. No hay donde esconderse, no hay excusas. Paradójicamente, son muchos de los más “sofisticados” quienes deben salir primero de la edad media.

Latinoamérica puede en los próximos años sufrir una transformación total, puede apalancarse en su vocación occidental y convertirse en una zona creadora de prosperidad. Perú ya ha dado los primeros pasos, pero a pesar de presentar una salud económica prometedora, se encuentra frente a una encrucijada que ha levantado las alertas. El crecimiento económico y el progreso serán sostenibles solo si la élite impulsa un proceso de inclusión del cual participen tanto los fans de Jaime Baily como los de La Tigresa del Oriente y Wendy Sulca.

Sigue a Raúl en Twitter: @raulaular

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