¿Un pelotazo contra el próximo bateador?

Imaginemos un partido de béisbol entre el equipo “A” y el equipo “B”. 8vo. inning, 3-4 a favor de “B”, 1 out, 2 bolas, 1 strike, 1 corredor en segunda, batea el equipo “A”. “A” tiene en el line up bateadores muy buenos, los próximos 2 son, de hecho, muy reconocidos y vienen de la misma academia, en la cual se entrenaron juntos desde pequeños. El pitcher de “B” es zurdo, ha comenzado a lanzar bolas muy rápidas y como dicen algunos expertos “pitcher zurdo cuando lanza muy duro tiende al descontrol”.

Los días anteriores al partido, se filtró una información según la cual había un entendimiento “privado” de “B” con el umpire principal, esto causó protestas de “A” pero nada suficientemente contundente como para decidir no jugar. Lo que si lució evidente fue el impacto sobre el público: todos, tanto fanáticos de “A” como de “B”, sospechan que hubo algún entendimiento y esto ha agregado algo de tensión al encuentro.

Sale el jugador, un tipo con buen promedio y se prepara para batear. De repente, el pitcher lanza y le da al bateador un pelotazo en la cabeza que sorprende a todos. El equipo “A” protesta, el bateador no puede seguir jugando y, de hecho, quedó inhabilitado por varias semanas. El público se estremece, incluso algunos fanáticos de “B”, ya afectados con los rumores de acuerdos previos con el umpire, se molestan y manifiestan su descontento. El manager de “A” pide sancionar al pitcher, hay discusión airada pero el umpire desestima los reclamos. Sorprendentemente, a pesar del descontrol, el manager de “B” decide dejar al pitcher en el campo, parece que no hay otro con quien relevar.

Sale el próximo bateador y se prepara en el home. Hay gran tensión, el pitcher está presionado, el público espera entre la angustia y la desconfianza. En la mente del pitcher se asoma una idea peligrosa: sabiendo que está descontrolado, que este nuevo bateador le puede dar duro, que no tiene instrucción de dar base por bolas, y confiando en un acuerdo previo, que efectivamente hubo, con el umpire, planea golpear nuevamente al bateador y evitar que con un toletazo se voltee el marcador. En ese escenario tendría tres en base, pero saldría de estos dos incómodos bateadores y habría juego todavía.

El pitcher se pregunta, ¿Qué es mejor: fajarse con el nuevo bateador y asumir los riesgos o tener un juego con tres en base, en donde le pueden anotar mucho más fácilmente, pero con otros bateadores que estima puede dominar mejor? ¿Cómo reaccionará el público? ¿Mantendrá el umpire sus promesas aún si el público reacciona fuertemente?

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