¿Qué hacer?

Recientemente, en Barquisimeto, se capturó a los líderes de un grupo vinculado con la invasión de inmuebles. Según el Gobernador Henri Falcón, los detenidos, pertenecientes al grupo FRIO (Frente Revolucionario de Inquilinos y Ocupantes), fueron capturados con armas y presuntamente consumiendo estupefacientes. Pocas horas después de la detención, fueron colocados o en libertad plena, o en libertad condicional.

También en Barquisimeto, unos trabajadores del Central Madeirense ubicado en el Centro Comercial “Las Trinitarias”, a raíz de un conflicto con la empresa, decidieron cerrar el establecimiento. De inmediato se solidarizaron los trabajadores de las sucursales en Caracas y en los estados Aragua, Carabobo y Yaracuy. La reacción del Presidente de la República, desde su cama, afectado por una dolencia que aparentemente ocasionó pérdida de líquido sinovial en su rodilla, pero al mismo tiempo contento, porque Shakira le regaló una guitarra eléctrica roja, fue alertar sobre la posibilidad de expropiar, con la participación de los trabajadores, establecimientos que incurran en acaparamiento y especulación.

¿Qué sucede? En el mismo espacio geográfico y temporal, con gran celeridad, se actúa exactamente en contra de lo que es razonablemente recomendable a partir de los estudios de opinión pública. La población está en contra de la expropiaciones, a favor de la propiedad privada pero el gobierno sigue amenazando con expropiar y afectar la propiedad. ¿Qué puede explicar un comportamiento tan contraintuitivamente chacumbélico?

Parece que el gobierno se encuentra en una dolorosa trampa. Un dilema continuo entre el responder tanto a las demandas de la población como a las de su núcleo de apoyo duro. ¿Cuántas expropiaciones compensan la extradición de Pérez Becerra? ¿Cuántos “rescates de tierra” pueden equilibrar la conchupancia con el exministro de defensa de Alvaro Uribe y “oligarca cachaco consumado”, devenido ahora en nuevo “mejor amigo”?

Ya para esta fecha, 12 años después de haber iniciado la ejecución del presupuesto de mercadeo más voluptuoso de la historia para posicionar la marca “Socialismo del Siglo XXI”, no deberían estar tan elevados los números de apoyo a la propiedad privada. Cuando ocurrió la famosa “victoria de mierda” se explicó que la propuesta fue introducida prematuramente, antes de la obtención de la madurez necesaria por parte del pueblo para un modelo tan vanguardista, sin embargo, la “inmadurez” luce eterna, inmutable.

¿Cómo simular ante el núcleo de apoyo duro al proyecto socialista, que la revolución avanza a paso de vencedores y, al mismo tiempo, evitar convertirse para la mayoría de la población en la imagen de evocación automática, cuando se piensa en lo que el país no debe ser? ¿Qué hacer?

Como dice Edgard Gutiérrez, hay malas noticias para Miraflores. Muchas veces una elección la gana, no quien tiene más recursos, sino quien comete menos errores.

@raulaular

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