¡Llegó el día, hay que “vivir viviendo…”!

Llegó el día. Mañana es el día del fin del mundo. Este acontecimiento ha estado en las predicciones de muchos desde hace siglos y a veces parece que de verdad se va a cumplir. Una visión apocalíptica fue la de Thomas Malthus, quien dijo que la población crece geométricamente y la producción de alimentos aritméticamente llevando a una asimetría entre población y alimentos que necesariamente generaría enfrentamientos, guerras y destrucción.

El supuesto fundamental de la teoría no se cumplió y el ingenio humano encontró formas de multiplicar la producción de alimentos como Malthus jamás imaginó ni en sus más salvajes pesadillas. Sin embargo, eso no implica que el Malthusianismo haya muerto, solo estaba de parranda.

La teoría de Richard Duncan (The Olduvai Theory of Industrial Civilization) según la cual la humanidad está entrando en un período post industrial donde el consumo per-cápita de energía tiende a descender inevitablemente y nos llevará a un caos eléctrico, es solo una de las teorías neomalthusianas que pululan por allí. Lo interesante de esta teoría es que nos toca directamente porque está asociada completamente a la producción de petróleo.

La teoría predice que volveremos a la era de las cavernas, que nuestro estilo de vida actual es insostenible, que el mundo perdió la brújula, abusó de los recursos naturales y está destinado a regresar al neolítico. Se hacen análisis en los cuales se afirma que los sitios más peligrosos serán las grandes ciudades, debido a su gran dependencia de la electricidad y que los apagones e interrupciones en el servicio eléctrico serán inevitables. Duncan dice que ya entramos en esa era y le pone fecha a la cosa: predice que el momento en el cual el consumo per-cápita de energía llegará a un 37% de su valor máximo (valor máximo que dice se alcanzó en 1978) será durante el año 2025 y que, a partir de allí, inevitablemente entraremos en un neo-neolítico, una nueva edad de piedra.

Hay algunos elementos que apoyan la teoría de Duncan, el más relevante de ellos es la escalada galáctica de los precios del petróleo y las expectativas de que la tendencia llegó para quedarse. Sin embargo, lo más preocupante es que, a juzgar por las declaraciones de los voceros del gobierno venezolano, autoridades de uno de los países que en al apocalipsis de Duncan estarían más seguros, todo el proyecto del Socialismo del Siglo XXI parece una macro estrategia dirigida a prepararnos en términos de patrones de consumo y estilo de vida para la inevitable llegada del fin de los tiempos. Incluso se propone que esto ya puede haber sucedido en otros planetas.

Los apagones, la austeridad, la pequeña propiedad, el conuco in-house, el gallinero vertical y otras iniciativas similares, lucen como estrategias para hacer viable la aparición del hombre nuevo socialista moderno en un mundo en el cual todos debemos “vivir viviendo”.

Si ha sido posible que muchos intelectuales de izquierda cayeran rendidos a los pies de Heinz Dieterich y su alocada teoría de la economía de equivalencias no debe sorprendernos que las teorías de Duncan sean el marco fundamental de diseño de la sociedad que pretenden construir: una sociedad pesimista, que olvida las infinitas capacidades del ingenio y espíritu humanos.

@raulaular

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