¿Trapo rojo o papa caliente?

A raíz de las sanciones que el Departamento de Estado anunció contra PDVSA, como era de esperarse, se ha desatado en el gobierno la furia patriótica. Los ministros han dicho que no le tienen miedo a nadie, el diputado Istúriz ha dicho que nosotros le vendemos a quien nos de la gana y se anuncia una respuesta contundente que restaure el mancillado honor de la nación. Esto no es lo importante, esto es la primera derivada del asunto.

También han surgido agudas opiniones según las cuales el gobierno utilizará este incidente para galvanizar su apoyo (como trapo rojo), desviando con la exaltación de soberanía y patriotismo, la atención de los problemas realmente importantes. Algunos, incluso, han llegado a anunciar una nueva torpeza de los gringos quienes, sin darse cuenta, estarían contribuyendo a la mejora de los números del gobierno colocando sobre la mesa un tema fácilmente explotable desde el punto de vista electoral.

Bueno, la verdad es que hay una gran subestimación hacia la población si se cree que la bandera del honor mancillado de la patria levantada de forma tan grotesca puede tener algún impacto electoral. La tesis del “trapo rojo” supone que “yo si me doy cuenta” de lo que pasa pero el resto son pendejos que no están en capacidad de entender la manipulación.

Lo que ha sido posicionado por algunos como un “trapo rojo” puede ser más bien otra papa caliente. El gran problema que tiene el gobierno es hacerle creer a su núcleo duro de apoyo que, de verdad, aquí hay una revolución socialista, antiimperialista y eterna en marcha. Sin embargo, lograr mantener la coherencia ante el núcleo duro de apoyo se hace cada vez más difícil y si ese apoyo se desmantela, todo se cae. El caso de las sanciones de PDVSA puede actuar como otro “perezbecerrazo”.

Ante una agresión como ésta, la única conducta coherente para un gobierno revolucionario, que ha anunciado hasta el cansancio estar en la mira del imperio y que se ha mostrado decidido a crear un nuevo orden mundial postimperialista, es la ruptura de la relación comercial con EEUU y la suspensión de la venta de petróleo. Sin embargo, los US$ cash que vienen del imperio son fundamentales para financiar la revolución consumista importadora en la cual nos encontramos y no hay tiempo de crear austeros y sacrificados hombres nuevos antes del 2012.

Será realmente un espectáculo de mercadeo político la compatibilización del rechazo al imperio y a su agresión irrespetuosa, con el celestial sonido de la caja de PDVSA anunciando que ya los gringos pagaron cash.

@raulaular

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