¿Gato encerrado?

¿Alguien se imagina al Presidente y al Contralor General de algún país, ambos, hospitalizados en instituciones extranjeras? ¿Cómo puede llegarse a la conclusión de que la seguridad médica de tan altos mandatarios está mejor resguardada en manos extranjeras que en manos de sus propios compatriotas?

Cualquiera se enferma, nos puede pasar a todos, pero cuando se enferma el Presidente de la República es especialmente importante, no solo la adecuada atención desde el punto de vista técnico, sino también un impecable manejo de la información para modular la incertidumbre que un evento así puede causar. Es aquí donde nos encontramos en una situación realmente patética: parece que ya estamos tan acostumbrados a la opacidad y a los cuentos de camino que se acepta tranquilamente la necesidad de siempre intentar ver un poco más allá, para poder entender lo que realmente sucede.

El Presidente Chavez anunció haber sido víctima de una dolencia en una rodilla que lo obligó a mantener reposo. Un reposo que lució tan desproporcionado, por la ausencia prolongada, casi total y completamente inusual de los medios, que comenzó a levantar todo tipo de hipótesis hasta que nuevamente se le pudo ver la cara. Posteriormente, anuncia una recuperación lo suficientemente avanzada, como para permitir una gira internacional que efectivamente realiza.

Después de visitar Brasil y Ecuador, viaja a Cuba y súbitamente el Canciller Maduro anuncia un diagnóstico de absceso pélvico (sin especificar la causa del absceso, lo realmente importante), que el diagnóstico fue de emergencia, que se logró gracias al excelente sistema de salud cubano y  a la ayuda de Fidel y de Raúl y que fue el mismo paciente quien decidió someterse a la intervención.

Bueno, en primer lugar abscesos pélvicos se operan de rutina diariamente en cualquiera de nuestros hospitales y clínicas, se diagnostican sin mayor drama y no se requiere para ello ni de la ayuda de Fidel y de Raúl, ni de la medicina “galáctica cubana”. En segundo lugar, no es el Presidente Chávez quien decide operarse, eso lo decide el médico tratante. En tercer lugar, ¿no pensaron que sería altamente generadora de hipótesis alternas, una explicación tan dependiente de un evento tan improbable, como que justamente estando en Cuba, se presente, y de emergencia, una patología que obliga impepinablemente a operarse allá, sin dar tiempo ni siquiera a un rápido traslado hacia el país? ¡Cosa más grande mi hermano!

Ojalá mejore pronto el Presidente y se recupere totalmente, pero debería haber perfecta conciencia de que todo el país en este momento, está intentando ver cómo se entera de lo que “realmente” sucedió. Incluso, si la versión oficial es exacta, algo habrá que hacer para compensar las tremendas dudas que genera.

Es una lástima que en nuestro país todo sea tan raro, que nos lleve a un generalizado, agotador y destructivo, “estado general de sospecha”.

@raulaular

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