Encuestas hoy, enfermedad mañana

“Desde aquí les mando un mensaje a la clase media. La clase media tiene que entrar en conciencia de quién los destruye, quién los estafa. La Revolución les ha tendido la mano y los ha protegido”

Las anteriores, son palabras del Presidente Chavez, hospitalizado, desde La Habana. La reciente puesta en escena del tema de los servicios privados de atención médica luce como una búsqueda temeraria de popularidad. Existen irregularidades que es necesario resolver, pero un sistema recalentado, con un shock de demanda, en el cual la ocupación promedio de las clínicas muchas veces excede el 100%, está continuamente expuesto a múltiples problemas operativos.

En cualquier hospital privado venezolano típico, se puede constatar una situación de colapso operativo debido a una gran asimetría entre la oferta y la demanda; a partir de allí se favorece una matriz de opinión según la cual las clínicas cobran precios excesivos, abusan de una supuesta posición de dominio y maltratan a los pacientes. La realidad es que el shock de demanda hace muy difícil el control operativo de los centros y la rentabilidad, la mayoría de las veces, es de un dígito, en un sector altamente intensivo en capital y de gran complejidad operacional.

El gobierno sabe de estas realidades pero coloca en el aire programas de TV en los cuales se posiciona como “salvador de la clase media” y expone al desprecio público instituciones con muchos años de tradición en la prestación de servicios. Apalancándose en argumentos e imágenes que explotan el componente emocional, progresivamente se ideologiza el debate para finalmente convertirlo en una épica del bien contra el mal.

La realidad es que el sistema privado de salud representa solo entre un 15 y 20% del total de las camas disponibles y no se puede seguir diciendo que las fallas del sector público son producto de un desmantelamiento capitalistógeno heredado de la IV república. La solución es aumentar la oferta, tanto pública como privada, asegurando los estándares técnicos requeridos y con los incentivos adecuados a la inversión y a la retención del talento humano necesario. La realidad es que nuestros médicos están abandonando el país por una percepción de falta de oportunidades e inseguridad que no se va a resolver con fundamentalismos ideológicos.

Si hay un problema con la oferta nacional de arroz, se puede ir al mercado internacional y comprarlo pero es imposible comprar un barco de colecistectomías laproscópicas o 1000 contenedores de cuidados intensivos neonatales, eso debe fabricarse aquí y sin médicos ni camas, es imposible. Las clínicas son el eslabón final de una larga y compleja cadena de proveedores, intermediarios, entes reguladores etc… son las instituciones que se enfrentan con la realidad del paciente y, al igual que un hospital sin presupuesto, si mantienen 180 días de cuentas por cobrar, comienzan a perder capacidad de respuesta: nunca la salud es gratis.

La regulación de la salud privada, por razones microeconómicas, es común y necesaria en todo el mundo, los pacientes NO son clientes y quienes incurran en irregularidades y atenten contra sus derechos y los de sus familiares deben ser sancionados, pero pretender ganar popularidad fácil a costa de un sector sobredemandado y que requiere crecer agresivamente, evidencia que no se está viendo más allá de la nariz.

@raulaular

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