Divide y no censarás

“Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto, y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa.” Evangelio de Lucas

El Evangelio de Lucas nos cuenta que Jesús nació en Belén casualmente, debido a una visita que José y María debieron hacer a la ciudad con motivo de un censo que el estado romano por esos días ejecutaba.

Una de las acciones características de un estado es, además de cobrar impuestos, censar a la población. Es tan necesario conocer estadísticas básicas respecto a los grupos humanos que deben recibir el impacto de las políticas de un estado, que los censos, a pesar de sus grandes demandas logísticas y de análisis, existen desde hace miles de años. No tienen nada de extraordinario, son procesos de rutina para cualquier estado…cuando el estado se comporta como tal.

Los estados modernos deben poseer una burocracia y unos procesos que funcionan y se activan independientemente de quién está en el gobierno; son esos procesos los que dan unidad y continuidad al funcionamiento del país, son una especie de lecho rocoso sobre el cual puede moverse, sin amenazar la vida y la tranquilidad de los ciudadanos, la frenética actividad política diaria y la lucha por el control del poder.

Pero si un estado decide romper con todo, refundarlo todo, estigmatizar a un sector importante de la población escualidizándolo, ridiculizándolo en la TV oficial, utilizando listas de personas con la finalidad de establecer un trato diferencial entre los ciudadanos (listas que luego se mandan a enterrar) y en ese proceso de división y segmentación del país crea una grietas profundas en la sociedad, ese estado deja de comportarse como tal, afecta sus procesos propios y comienza a tener dificultades para ejecutarlos.

En Venezuela estamos viendo como la información difundida antes de la ejecución del Censo Nacional no se ocupa de facilitar la logística y aclarar los procesos (hasta José y María sabían muy bien que debían trasladarse a Belén, a 140 Km de distancia, para el censo) sino a “dar garantías” de que la información levantada no va a ser utilizada en contra de los ciudadanos. ¿No es ésto un signo de que nuestro estado ya no es visto como tal por la población?

Cuando la población comienza a percibir al estado como un “cuerpo extraño” se activa el sistema inmunológico de la nación y aparecen fenómenos de rechazo.

Es muy difícil dividir el país para luego invocar la unidad nacional solo cuando conviene.

@raulaular

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