¿Y si Chávez decide modular una peligrosa transición?

¿Qué sucedería si en el gobierno concluyen que llegó el momento de negociar una transición lo más suave posible?

¿Cómo se le podría vender al núcleo duro del chavismo la necesidad de aceptar a un “no revolucionario”?

¿No es acaso el respeto y consideración de Chávez hacia ese “no revolucionario” una condición necesaria para minimizar el rechazo automático del chavismo hacia una figura de oposición?

En medio del trapiche político en el cual se ha convertido Venezuela en los últimos años, ¿queda algún opositor susceptible de ser “vendido” por Chávez a los chavistas?

Es probable que exista. Y no solo eso, sino que ya es candidato para las elecciones de 2012.

Desde el 2009 Chávez ha manifestado respeto y consideración por Eduardo Fernández, ha llegado a decir que le gustaría tenerlo de adversario, que es un tipo inteligente, que con El Tigre se puede hablar de política y ha manifestado su deseo de que se lance.

Eduardo Fernández, por su parte, siempre ha dejado claro que no comparte el modelo que Chávez ha pretendido imponer en Venezuela, pero ha dicho también que el Presidente ha tenido coraje para enfrentar su enfermedad y le ha deseado recuperación proponiéndole no esperar las elecciones e iniciar, desde ya, un gobierno de unidad nacional.

En su lanzamiento como candidato presidencial, Fernández se ha enfocado en la necesidad de asegurar una transición suave y en que dicha transición debe ser conducida por alguien con experiencia y madurez: que no estamos para experimentar con carajitos pues.

A la hora de un desmadre súbito, ¿podría ser Eduardo Fernández una pieza clave para evitar que se suelten todos los demonios?

¿Podría Chávez endosarle a El Tigre un importante poder para navegar dentro del chavismo si el Presidente decide enfrentar una realidad adversa y potencialmente explosiva? En este momento, la fuente de capital político para Eduardo Fernández, quien está en las encuestas a años luz de los otros candidatos para las primarias, no parece ser la oposición, ¿sería entonces el chavismo? No se trata de que El Tigre sea el candidato del PSUV, lo cual sería mucho con demasiado, sino de que termine posicionado como la correa de transmisión entre el chavismo y el futuro. ¿Podría Eduardo Fernández jugar un papel importante a la hora de las chiquiticas, en el momento en el cual todos, chavistas y antichavistas, debamos tomarnos de las manos para evitar caer juntos en el abismo de la ingobernabilidad?

El camino trazado con trabajo, inteligencia, paciencia y constancia por la MUD es una de las pocas fuentes de certidumbre que nos quedan, pero el abanico de posibilidades que se está abriendo en la política del país, puede generar, como ya ha generado, situaciones imposibles de prever ante las cuales habrá que reaccionar con pragmatismo. El camino diseñado por la MUD ha sido bien concebido pero puede ser necesario improvisar cursos de acción en el caso de que la realidad imponga cualquier cosa.

A la hora de la chiquita, los grandes enunciados y principios ideológico/doctrinales ceden ante la urgencia. Si hay que agarrar el coroto rápido antes de que se desintegre, ¿cómo vería la gente que alguien previamente lo parapetee un poco y evite que la nueva generación se lance de una vez “in the middle of nowhere”?

@raulaular

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